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¿Quién puede tumbar al Verde? El dilema de Morena

Por: Benjamín Ustoa

Morena anda en temporada de pesca. Busca candidato para 2027 y, por lo visto, no quiere conformarse con lo que tiene en el vivero.

La búsqueda llevó al partido hasta la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Alejandro Zermeño apareció en el radar y la invitación existió. La propia dirigente estatal morenista lo confirmó. Pero el rector ya puso las cosas en claro: no.

No fue un no entre líneas ni uno de esos “vamos a platicarlo” que en política suelen significar exactamente lo contrario. Zermeño lo escribió en sus redes: está concentrado en una responsabilidad más importante.

Morena toca puertas afuera, dentro de casa tampoco sobra la paciencia. Rita Osalia Rodríguez, actual dirigente estatal de Morena, aparece en segundo lugar en la encuesta que ha comenzado a mover las aguas internas y, por supuesto, representa una posibilidad real.

Dentro y fuera de Morena hay quienes consideran que su nivel de competitividad todavía no alcanza para enfrentar al Partido Verde en una elección que, desde ahora, se perfila complicada para quien pretenda arrebatarle el control político del estado.

En otras palabras: Rita está en la carrera, pero la pregunta es si está en condiciones de ganarla. Y esa diferencia puede terminar siendo determinante.

Carlos Arreola también quiere mantenerse en la conversación. Aunque no aparece en la medición, el morenista ha buscado hacerse visible y hasta recurrió a una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparece junto a Zermeño, ambos con chaleco de Morena.

El problema es que la inteligencia artificial puede fabricar fotografías, pero todavía no fabrica votos.

El alcalde capitalino, Enrique Galindo, ha tenido acercamientos con personajes y sectores cercanos a Morena. El coqueteo político existe y, como suele ocurrir en estos casos, nadie confirma un romance mientras todos hablan de él.

Pero Galindo tendría que resolver primero un pequeño —o enorme— detalle: llegó a la alcaldía bajo las siglas del PRI, en alianza con el PAN y el desaparecido PRD.

Para brincar a Morena tendría que romper con dos partidos que hoy están en el lado contrario de la trinchera. Y no sería simplemente cambiar de camiseta. Tendría que explicar la ruptura, asumir el costo y convencer a los morenistas de que su incorporación suma más de lo que resta. Una cosa es compartir el café y otra muy distinta compartir la boleta.

Y en la lista aparece también un personaje de la Huasteca que ha decidido caminar por todo el estado: Gerardo Zumaya.

Empresario y promotor de una asociación que le ha permitido tener presencia en distintas regiones, Zumaya se ha movido políticamente y ha comenzado a construir una red que no pasa desapercibida.

Pero, su problema está precisamente en Morena. Pues, hay sectores que no terminan de verlo con buenos ojos, particularmente por su cercanía con el senador Adán Augusto López y por el desgaste de imagen que arrastra el entorno político de éste. Pero, eso no significa darlo por descartado.

En San Luis Potosí hay morenistas que ya le han dado respaldo y que ven en Zumaya una posibilidad distinta: alguien que no necesariamente depende de las estructuras tradicionales del partido y que podría llegar con una plataforma propia.

La paradoja, Morena busca una candidatura externa que le permita competir con el Verde, pero cada personaje externo trae consigo su propia historia, sus aliados, sus adversarios y sus costos.

En el tablero, se mueven las piezas, pero al igual que el ajedrez el reloj empieza apretar los tiempos.

Mientras en otros estados la definición de candidaturas ya tomó forma, en San Luis Potosí Morena todavía parece estar sin nada cercano a la definición.

Zermeño ya dijo que no. Rita Osalia tiene el respaldo de la estructura, pero genera dudas sobre su competitividad. Arreola busca mantenerse en el radar, aunque las mediciones no lo acompañan.

Galindo aparece como una posibilidad atractiva, pero su salida del PRI y el PAN tendría un costo político considerable. Y Zumaya se mueve por fuera, con respaldo de algunos morenistas, pero con resistencias internas por sus cercanías políticas.

¿Pocos o demasiados nombres? La respuesta es más interesante que la pregunta, pasar de quién quiere ser candidato a “es quién puede realmente vencer al Verde”.

Porque si Morena termina escogiendo al candidato que mejor acomode a sus grupos internos, puede ganar una candidatura.

Pero si logra encontrar al que tenga posibilidades reales de ganar la elección, entonces podría ganar algo mucho más importante: la gubernatura.

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