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Ernestina Godoy toma control de la FGR tras renuncia de Gertz: inicia etapa de reacomodos y tensiones

Ernestina Godoy Ramos asumió este jueves como encargada de despacho de la Fiscalía General de la República (FGR), luego de la sorpresiva renuncia de Alejandro Gertz Manero, quien dejará el país para desempeñar un cargo diplomático. Su llegada ocurre en un momento crítico para la institución, marcada por rezagos en casos emblemáticos, desgaste público y cuestionamientos sobre la autonomía del Ministerio Público Federal.

Godoy, una abogada con larga trayectoria en el ámbito judicial y legislativo, es considerada una de las figuras de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum. Hasta horas antes de su nombramiento, se desempeñaba como Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal. Su ascenso inmediato se debe a su designación al frente de la Fiscalía Especializada en Control Competencial, desde donde la ley determina que debe asumir la conducción de la FGR ante la ausencia del titular.

Aunque ha sido reconocida por impulsar reformas judiciales en la capital y fortalecer áreas de investigación, su carrera también está marcada por polémicas relevantes. Durante su gestión como fiscal de la Ciudad de México fue acusada por la oposición de usar carpetas de investigación para presionar políticamente a adversarios, lo que derivó en que la coalición opositora bloqueara su ratificación en 2023. Pese a ello, para Morena representa un perfil con autoridad moral y capacidad técnica para encabezar procesos de alto impacto.

El reto inmediato de Godoy será ordenar una fiscalía debilitada por disputas internas, falta de resultados en investigaciones de alto nivel y señalamientos de opacidad. Casos sensibles como Ayotzinapa, Odebrecht, Pegasus o violaciones a derechos humanos permanecen congelados o con poco avance, por lo que su interinato será determinante para medir si la FGR recupera dirección o profundiza sus tensiones.

Además, su cercanía con el Ejecutivo ha encendido alertas entre organizaciones civiles y especialistas que temen un retroceso en la autonomía de la Fiscalía. Sin embargo, otros sectores consideran que esa misma cercanía podría permitir avanzar en procesos que llevan años atorados y requieren coordinación directa con el Gobierno Federal.

Mientras el Senado prepara el proceso para elegir al próximo Fiscal General—aunque sin plazos claros—Godoy ejercerá el mando pleno de la institución, con capacidad para realizar cambios internos, mover estructuras y definir prioridades. Su paso por la FGR podría anticipar el rumbo que tomará la procuración de justicia durante el sexenio de Sheinbaum.

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