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“EL PARTO DE LOS MONTES”/Artículo de Opinión

Por: Arturo Ramos Medellín Arlequin2020@hotmail.com


Esopo elaboró una fábula en la que los montes comenzaron a lanzar hórridos estruendos y violentos movimientos durante todo el día. Fue tanto el ruido que los lugareños esperaban que estos Montes parieran algo tremendamente grande y peligroso de sus entrañas. Esperaron durante todo el día. Por la noche se dio la última explosión. Al final lo único que salió de los Montes fue un pequeño ratón. Con esta fábula se pretende mostrar como en algunas ocasiones hay cosas que se anuncian entre pompa y boato, que se divulgan de forma grandilocuente, que terminan siendo la cosa más ordinaria.
No hace mucho el Presidente Municipal dejaba salir de su pecho el anuncio de dos grandes obras (las únicas dos grandes de la administración) con un rictus de extraña satisfacción mientras las anunciaba. Hablaba del pomposo y chocante Paseo Esmeralda y del revolucionario y útil paso deprimido del Saucito. De la primera obra daré mis impresiones más a detalle en un próximo artículo, por ahora me concentraré en el error de gestión de la segunda obra en mención.
Es evidente que tenemos que solucionar de algún modo el problema de la mala planificación que venimos arrastrando desde hace años. El Saucito es paradigmático. Es una de las entradas y salidas más importantes de la ciudad, que conecta hacia Zacatecas, Durango y Coahuila por un lado, y que permite a muchas personas provenientes de Mexquitic e incluso de la región de Moctezuma, Charcas y Venado, ingresar a la ciudad para llevar a cabo sus labores profesionales y de comercio. Aún con la importancia que tiene este acceso. Casi nadie se ha preocupado por poder gestionar una obra de Gran calado que dé solución a la enorme cantidad de vehículos que circulan diariamente por ahí. Es importante notar que hablo de gestión y no de concepción. Desde un estudiante de los primeros años de ingeniería o arquitectura hasta el más consumado planificador urbano puede darnos alternativas de solución. El principal obstáculo a vencer para cualquier idea que se nos ocurra es la gestión del proyecto en la comunidad.
Barrio bravo, imbuido por la fervorosa devoción al Señor de Burgos del Saucito, poblado por gente trabajadora, poseedora de la sabiduría de múltiples oficios y donde prevalece la actividad comercial heredada precisamente de su historia como punto de peregrinación y puerta de acceso a la ciudad, nunca dará su brazo a torcer sino media entre la intención de la autoridad y el animo de los habitantes el sano dialogo, la amplia información y la sabia mediación. Respecto a este último punto de la tríada necesaria para llegar a buen puerto, es en donde más errores ha cometido la actual administración merced a su ignorancia y arrogancia. La ignorancia proviene de no considerar los elementos de tipo cultural y antropológico que constituyeron el carácter y talante del habitante de este emblemático barrio desde las postrimerías del siglo XIX. Esto es grave luego de que en San Luis ha habido instancias de formación para antropólogos, historiadores y psicólogos, científicos sociales que muchos estarán frente a un aula en escuela privada o manejando un Uber

procurando el sustento, mientras el Ayuntamiento no solo cancela sus oportunidades de éxito para la gestión y socialización de sus proyectos, además les cancela oportunidades de empleo a estos profesionistas. Sobre la arrogancia, debo decir que es lamentable que sigamos queriendo imponer obras o acciones de gobierno nada más porque se nos ocurrió desde el poder que así deba ser, ignorando la voluntad popular y menospreciando a los habitantes por buenas o malas que éstas sean. Aparecer de pronto con bulldozer y excavadoras siempre será un error. Imponerse usando la fuerza pública es el peor de los errores.
Hasta aquí parecerá inadecuada la referencia a la fábula de Esopo respecto a la obra del Saucito, pero quiero dejar constancia de que el parto de los montes ha sido en general la administración municipal actual, inició anunciando grandes cosas para la ciudad para sólo terminar pariendo al ratón que apenas asoma su nariz mientras fenece la segunda mitad de la administración. Respecto a la obra del Saucito, parió apenas una egagrópila con la osamenta del ratón.

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