El Congreso del Estado aprobó el Decreto que reforma la Constitución Política del Estado en materia de desarrollo sostenible de las comunidades, con el objetivo de armonizar el lenguaje constitucional con los estándares internacionales y fortalecer la coherencia normativa en esta materia.
La reforma consiste en sustituir el término “sustentable” por “sostenible” en diversos artículos constitucionales, atendiendo a la evolución conceptual del desarrollo y a su reconocimiento en el marco jurídico internacional. El vocablo “sostenible” es adoptado por la Organización de las Naciones Unidas desde la publicación del Informe Brundtland en 1987, donde se definió el desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.
Si bien en México ha sido común el uso del término “sustentable” en la legislación, existe un consenso creciente entre especialistas, académicos y organismos internacionales en torno a que “sostenible” resulta más adecuado, por su coherencia lingüística con el derecho internacional y por su mayor amplitud semántica. Este concepto integra de manera transversal las dimensiones ambiental, económica, social y cultural del desarrollo, mientras que “sustentable” ha sido interpretado en algunos casos de forma más limitada, principalmente desde una perspectiva ambiental.
Diversas entidades federativas ya han iniciado procesos de armonización terminológica similares. Con esta reforma, el marco jurídico potosino se alinea con los estándares globales, evita ambigüedades interpretativas y permite una mejor articulación de las políticas públicas orientadas al desarrollo sostenible.
La adecuación del lenguaje constitucional también guarda concordancia con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y con los tratados internacionales que promueven un desarrollo que garantice el bienestar presente sin comprometer el futuro. Un enfoque de desarrollo sostenible implica acceso universal al trabajo digno, a servicios de salud y educación de calidad, así como un uso responsable de los recursos naturales que prevenga la contaminación y el deterioro ambiental.
Aunque los conceptos “sustentable” y “sostenible” no son idénticos en términos técnicos, tampoco resultan opuestos; por el contrario, pueden considerarse complementarios. El desarrollo sustentable se orienta al uso responsable de los recursos actuales, mientras que el desarrollo sostenible amplía esta visión al incorporar el progreso social y económico, asegurando una vida sana y productiva para la población, sin menoscabar las oportunidades de las generaciones futuras.
Con esta reforma, el Congreso del Estado reafirma su compromiso con un desarrollo integral, incluyente y responsable, alineado con las mejores prácticas y principios reconocidos a nivel internacional.
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