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San Luis y Queretaro reviven una rivalidad de casi 70 años: Mañana se juega el Clásico de la 57

Lo que comenzó como una rivalidad deportiva entre dos ciudades vecinas terminó convirtiéndose en uno de los enfrentamientos más intensos del futbol mexicano. Este martes, Atlético de San Luis y Gallos Blancos volverán a verse las caras en un duelo cargado de historia, orgullo regional y cuentas pendientes.

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San Luis Potosí, SLP.– No es un partido cualquiera. Cuando Atlético de San Luis y Querétaro saltan a la cancha, no solamente están en juego tres puntos: también se disputa el orgullo de dos ciudades que durante décadas han protagonizado una rivalidad que ha sobrevivido a descensos, cambios de franquicia y generaciones de aficionados.
Este martes 20 de octubre, a las 19:00 horas, el Estadio Libertad Financiera, antes Alfonso Lastras, será escenario de una nueva edición del llamado Clásico de la 57, correspondiente a la jornada 13 del torneo Apertura 2026 de la Liga MX.

¿Dónde nació esta rivalidad?
Aunque muchos aficionados consideran que la rivalidad surgió durante los años noventa, sus antecedentes se remontan al 25 de agosto de 1957, cuando los representativos de San Luis Potosí y Querétaro se enfrentaron durante los festejos de San Luis Rey de Francia.
Aquel primer encuentro terminó con victoria potosina por 1-0.
Sin embargo, fue durante la década de los noventa, cuando ambos conjuntos coincidieron en la Primera División A, que la competencia adquirió una intensidad especial. El 18 de septiembre de 1994, San Luis derrotó 2-0 a Querétaro, en otro episodio que alimentó la rivalidad.
El nombre de Clásico de la 57 proviene de la carretera federal que comunica ambas ciudades, una vía que durante décadas ha sido testigo del traslado de miles de aficionados para apoyar a sus respectivos equipos.

La final de 2005: la herida que marcó a Querétaro
Uno de los capítulos más importantes ocurrió el 11 de junio de 2005, cuando San Luis y Querétaro disputaron el partido decisivo por el ascenso a la Primera División.
El conjunto potosino, entonces conocido como Real San Luis, consiguió una histórica victoria de 2-0 con anotaciones de Héctor Giménez y Ariel González.
Aquella noche, San Luis celebró su regreso al máximo circuito, mientras Querétaro sufrió una de sus derrotas más dolorosas frente al rival regional.
La final consolidó una rivalidad que ya no dependía únicamente de la cercanía geográfica: ahora también tenía una historia de triunfos, derrotas y orgullo deportivo.

El capítulo más oscuro: la violencia de 2019
Pero esta rivalidad también tiene antecedentes lamentables.
El 20 de octubre de 2019, precisamente siete años antes del encuentro de este martes, el Estadio Alfonso Lastras fue escenario de una batalla campal entre grupos de aficionados de ambos equipos.
Los enfrentamientos en las tribunas obligaron a suspender el partido y provocaron que numerosas familias ingresaran al terreno de juego para ponerse a salvo.
El saldo reportado fue de 33 personas lesionadas, además de sanciones económicas y deportivas.
Aquellos acontecimientos dejaron una lección que sigue vigente: la pasión futbolística no debe convertirse en violencia.

Dos equipos con realidades distintas
El Atlético de San Luis llega al compromiso ubicado en el lugar 15 de la clasificación, con 13 puntos, después de empatar 1-1 frente al Toluca.
Querétaro, por su parte, ocupa la sexta posición con 20 unidades, aunque viene de sufrir una contundente derrota de 5-0 ante Santos Laguna.
Para los potosinos, ganar el clásico representaría una oportunidad de recuperar terreno en el campeonato y, sobre todo, darle una satisfacción a su afición frente a uno de sus rivales históricos.

El orgullo se juega en la cancha
Casi siete décadas después de aquel primer enfrentamiento, San Luis y Querétaro volverán a encontrarse en un partido donde las estadísticas pasan a segundo término y la historia cobra protagonismo. La rivalidad está garantizada, pero el verdadero desafío será que los protagonistas sean los futbolistas y no los incidentes en las tribunas.
Porque el Clásico de la 57 se debe ganar con goles, no con violencia.

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