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Tras las puertas del nuevo Templo de San Luis Potosí: un recorrido por un espacio reservado para lo sagrado

*Por primera vez, las puertas del nuevo Templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en San Luis Potosí se abrieron para mostrar lo que habitualmente permanecerá reservado a sus fieles. Eos Noticias realizó el recorrido por sus interiores, desde el acceso y las salas de instrucción hasta el bautisterio, las salas de sellamientos y el salón celestial.

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Desde afuera, la torre es la primera en llamar la atención. Se levanta sobre un edificio de líneas clásicas, jardines perfectamente trazados y una fachada clara que contrasta con la cúpula rojiza. Pero es al cruzar las puertas cuando comienza realmente el recorrido.

Adentro cambia el ambiente.

El ruido de la calle queda atrás y aparecen pasillos amplios, iluminación cálida, madera oscura, alfombras cuidadosamente diseñadas y pinturas de temática religiosa. Nada parece colocado al azar. Cada espacio tiene una función dentro de las ceremonias que los miembros de la Iglesia realizan en sus templos.

La primera impresión es de orden y silencio.

No se trata de una iglesia convencional ni de un recinto destinado a los servicios religiosos dominicales. Para los Santos de los Últimos Días, los templos tienen una función distinta: son espacios considerados sagrados en los que se realizan determinadas ordenanzas de su fe.

Y eso se entiende conforme avanza el recorrido.

Uno de los espacios que más atrae la mirada es el bautisterio. La pila bautismal ocupa el centro de la habitación y forma parte de una de las prácticas particulares de esta religión: los bautismos vicarios por personas fallecidas.

Más adelante aparecen las salas de instrucción, donde los fieles participan en ceremonias religiosas y reciben enseñanzas relacionadas con sus creencias sobre la vida, la familia y su relación con Dios.

Después están las salas de sellamientos.

Son espacios más pequeños e íntimos. Ahí se celebran ceremonias mediante las cuales, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, los matrimonios y las familias pueden quedar unidos no solamente durante la vida, sino por la eternidad.

El recorrido conduce finalmente hacia uno de los espacios centrales del edificio: el salón celestial.

La decoración cambia nuevamente. Grandes lámparas, mobiliario claro, detalles dorados y una iluminación deliberadamente tenue construyen una atmósfera de tranquilidad. Para los miembros de esta Iglesia, la habitación simboliza la presencia de Dios y constituye un lugar destinado a la reflexión y la oración.

Durante estos días ocurre algo excepcional: personas que no pertenecen a la Iglesia pueden conocer estos espacios.

Después de la dedicación del templo, el acceso cambiará. Como ocurre con los demás templos de esta denominación, solamente podrán ingresar miembros que cumplan con los requisitos religiosos establecidos por la propia Iglesia.

Por eso este recorrido tiene algo de irrepetible.

Las habitaciones que hoy pueden ser fotografiadas, observadas y recorridas por visitantes pronto volverán a adquirir el carácter reservado para el cual fueron construidas.

Al salir, nuevamente aparece la torre.

Pero después de haber recorrido el interior, el edificio deja de ser solamente una nueva construcción en San Luis Potosí. Detrás de sus muros hay símbolos, ceremonias y una manera particular de entender la fe, la familia, la vida y, para quienes profesan esta religión, incluso aquello que viene después de la muerte.

Durante unos días, esas puertas estarán abiertas. Después, el templo comenzará la función religiosa para la que fue construido.

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