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Del metal frío y escultórico al cálido San Luis Capital

• Enrique Carbajal “Sebastián” reconoce la transformación de San Luis Potosí y atribuye a la visión cultural de Enrique Galindo una ciudad que hoy, dice, “tiene luz”

• Sobre la posibilidad de que su escultura “El Pasito” permanezca en San Luis Potosí, su respuesta fue contundente: “Me parece ideal, me parece genial”. La pieza, que durante la exposición se convirtió en uno de los grandes atractivos

Hay palabras que adquieren un significado especial cuando las pronuncia un artista que ha recorrido el mundo y que sabe mirar las ciudades más allá de sus edificios. Enrique Carbajal González, conocido internacionalmente como Sebastián, volvió a San Luis Potosí y dejó algo más que sus obras: dejó una mirada profundamente sentimental sobre una ciudad que, asegura, encontró diferente a la que conoció al inicio del gobierno municipal de Enrique Galindo.

El escultor explicó que su trabajo consiste precisamente en transformar lo frío en algo cálido. “Hay que convertir al material que es muy estricto, muy frío, en dúctil y en armónico”, señaló al hablar de su manera de trabajar el hierro y el metal. Y quizá sin proponérselo, sus palabras terminaron describiendo también la transformación que él mismo percibió en San Luis Potosí: una ciudad que recuerda “gris y deprimidón”, y que hoy, desde su mirada, encuentra con mayor luz, limpieza y armonía.

Sebastián recordó que cuando visitó la ciudad al inicio del gobierno de Enrique Galindo encontró “un barrito gris y deprimidón a San Luis Potosí”, un San Luis “un poquito sucio” y sin la vitalidad que ahora observa. En su regreso, dijo, encontró “la luz” y percibió numerosos cambios a nivel urbano. “Eso me emociona mucho”, confesó el artista, antes de reconocer que detrás de esa transformación existe, a su juicio, alguien “con talento y con visión cultural”.

La reflexión adquiere todavía mayor fuerza porque Sebastián no habló solamente de calles, espacios urbanos o edificios, sino de la identidad de una ciudad. Definió a San Luis Potosí como una ciudad “muy bella, con una gran tradición y una gran raíz cultural” y consideró un honor participar en su transformación cultural. Para un artista que ha convertido el metal en formas capaces de transmitir movimiento, emoción y belleza, encontrar esa misma evolución en una ciudad parece tener un significado especial: pasar de lo frío a lo cálido, de lo gris a la luz, de lo rígido a lo armónico.

Por eso, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que su escultura “El Pasito” permanezca en San Luis Potosí, su respuesta fue contundente: “Me parece ideal, me parece genial”. La pieza, que durante la exposición se convirtió en uno de los grandes atractivos visuales del Centro Histórico, podría así convertirse no solamente en una obra escultórica, sino en parte de la memoria contemporánea de una ciudad.

Al final, quizá la imagen más poderosa la dejó el propio Enrique Carbajal “Sebastián”: el mismo hombre que dedica su vida a tomar un material frío, duro y aparentemente inexpresivo para convertirlo en arte, encontró en San Luis Potosí una transformación que le provocó exactamente esa misma sensación. Un San Luis que, de acuerdo con su mirada, dejó atrás parte del gris para volver a encontrar la luz.

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