Proponen limitar los dispositivos electrónicos en los primeros grados y permitir su uso educativo a partir de cuarto año
El uso de teléfonos celulares, tabletas y otros dispositivos electrónicos en las escuelas primarias debe estar sujeto a reglas claras para evitar que interfiera en el aprendizaje de niñas y niños, consideró el diputado Crisógono Pérez López, presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Congreso del Estado.
El legislador recordó que desde el Congreso local se impulsó una iniciativa que derivó en el Decreto 457, orientado a regular el uso de dispositivos electrónicos dentro de los planteles educativos, bajo la premisa de que la tecnología puede convertirse en una herramienta académica cuando se utiliza de manera adecuada y conforme al nivel de desarrollo de los estudiantes.
Pérez López planteó que durante preescolar y los primeros grados de primaria se restrinja el uso de celulares y otros dispositivos dentro de las escuelas, debido a que en esta etapa las niñas y los niños deben concentrarse en desarrollar habilidades fundamentales para su formación.
En contraste, señaló que a partir de cuarto grado de primaria estos dispositivos podrían comenzar a utilizarse con fines educativos, principalmente como herramientas de consulta y acceso rápido a información, siempre bajo la supervisión y regulación de docentes.
“No estamos en la situación de la prohibición total, porque es una herramienta que puede ser muy útil; nos da una posibilidad de información rápida, de consulta rápida”, expresó.
Sin embargo, advirtió que un uso inadecuado o excesivo de la tecnología puede generar problemas, particularmente entre menores que todavía se encuentran desarrollando habilidades básicas, además de incrementar el riesgo de dependencia hacia los dispositivos y las redes sociales.
El diputado destacó que a nivel nacional también se analiza la regulación del uso de dispositivos electrónicos en los planteles educativos. En este contexto, adelantó que durante los cursos y actividades de capacitación que comenzarán el próximo 24 de agosto, se prevé consultar a maestras y maestros para conocer sus propuestas sobre la incorporación de estas herramientas al proceso educativo.
Pérez López reiteró que el objetivo no es sacar la tecnología de las aulas, sino establecer reglas que permitan aprovechar sus beneficios académicos sin que se convierta en un distractor o afecte el desarrollo educativo de las y los estudiantes.
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