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IMSS: entre golpes, abusos… y cámaras ocultas

Lo que ocurre al interior del Instituto Mexicano del Seguro Social en San Luis Potosí ya no puede leerse como hechos aislados. Es un patrón preocupante que exhibe descontrol, omisiones y una alarmante falta de autoridad.

Primero, el escándalo en el Hospital General de Zona No. 2, sobre avenida Cuauhtémoc: médicos denunciando agresiones físicas por parte de personal de seguridad privada. Un especialista golpeado, sometido y, según testimonios, incluso esposado mientras presentaba convulsiones. No es solo la violencia en sí —que ya es grave—, sino la respuesta institucional: una intervención policial que, lejos de aclarar, parece haber respaldado la versión de los agresores sin investigar a fondo.

Pero el problema no termina ahí.

En la Clínica 45 del mismo instituto, otro hecho sacude la confianza de derechohabientes y trabajadores: el hallazgo de una presunta cámara de video en baños de mujeres. Un hecho que, de confirmarse, no solo es indignante, sino potencialmente delictivo. Aquí ya no hablamos de malos tratos o conflictos laborales; hablamos de una posible violación grave a la privacidad y a la dignidad de las personas.

¿Cómo es posible que en espacios destinados al cuidado de la salud ocurran este tipo de situaciones? ¿Quién está vigilando a quienes deberían garantizar seguridad? ¿Dónde están los controles internos?

El IMSS no es cualquier institución. Es uno de los pilares del sistema de salud en México. Por sus clínicas y hospitales pasan miles de personas todos los días: pacientes vulnerables, trabajadores exhaustos, familias enteras que dependen de su funcionamiento. Lo mínimo que se espera es orden, seguridad y respeto.

Sin embargo, lo que hoy se observa es otra cosa: denuncias de abusos normalizados, personal inconforme, decisiones cuestionables desde la dirección y ahora, incluso, posibles actos que podrían constituir delitos graves.

Las autoridades del IMSS no pueden seguir reaccionando tarde y a medias. Se requieren investigaciones serias, transparentes y, sobre todo, consecuencias. No basta con comunicados o deslindes administrativos. La ciudadanía necesita certezas.

Porque la pregunta ya no es si hay problemas dentro del IMSS en San Luis Potosí. Eso es evidente. La verdadera pregunta es: ¿quién va a poner orden? Y, más inquietante aún, ¿cuánto tiempo más se va a permitir que esto continúe?

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