En San Luis Potosí han muerto 5 mil 36 personas, su gran mayoría adultos mayores y de la zona metropolitana y lo peor es que diariamente aumenta la cifra de 20 en promedio. Así es más de 5 mil familias están de luto, la causa el covid.
Por esta razón, no es comprensible la decisión del Estado y de la Federación de vacunar primero en los municipios más alejados y pobres, donde la tasa de mortalidad en muy baja. Y no se trata de elegir entre pobres y ricos, sino de evitar que el número de muertes por covid siga aumentando sin control alguno.
No es lo mismo un brote de contagios en la zona metropolitana que en el campo, donde la densidad poblacional es muy diferente en su composición y tamaño.
El discurso de “Primero los pobres” no funciona con la muerte que agarra parejo a ricos y pobres, del campo o de la ciudad. El reto es vacunar a todos, pero él sentido común indica que tendrían que empezar por donde el virus puede hacer más daño y dónde desde que inició la pandemia ha estado el mayor número de contagios.
El sentido común indica que podrían hacerse muchas cosas para evitar que los potosinos sigan muriendo y dejando a miles de familia no solo con la pena del luto, sino endeuda hasta los huesos, pues hay familias que se mueren de a dos o tres integrantes.
Dónde están los líderes que tienen que velar por la sociedad, donde están los líderes que toman decisiones difíciles, pero cruciales para salvar vidas. ¿Dónde? A quien hay que pedirle, suplicarle o rogarle que se pongan las pilas y tomen decisiones pensando en los potosinos, no en la conveniencia política de no quedar mal con el jefe.
Hay que decir las cosas ahora, aquí se está muriendo gente y nadie está haciendo nada para evitarlo, pues esperar a anunciar la cifra cada mañana no es hacer la tarea. Están esperando una tercera ola de la pandemia en 15 o 20 días, tiempo apenas suficiente para lograr vacunar a miles de personas de la tercera edad de colonias humildes y así evitar que mueran.
Mientras la federación tiene más de 4 millones de vacunas almacenadas y van a llegar más. Pónganse a vacunar y dejen de jugar con la esperanza de millones de mexicanos.
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