Olé, ole, ole ole Sosa, Sosa fue el canto de la afición en el Lastras Ramírez. Con un rotundo 4-0 de los PUMAS, la afición Potosina se quedó helada y no por el clima sino por la nula estrategia de su técnico Gustavo Matosas. En apenas 30 minutos el San Luis había recibido 3 goles y no mostraba idea de cómo podría cambiar el marcador.
Sin idea en la media cancha, los PUMAS hicieron lo que quisieron con el balón y con oles manejó la media cancha a su antojo. La afición gritaba desesperada “ayúdenlo” cuando se trataba de salir jugando o cuando con un balonazo llegaban a la portería felina.
Apenas 12 mil asistentes al estadio, hace un mes no habría boletos en taquilla. Son ya cuatro partidos perdidos al hilo. La gente grilla el nombre de Sosa que había hecho un plantel competitivo y con alma de acero.
Hoy el Atlético San Luis no sólo carece de ideas, ya no tiene furia, ni alma. Terminó el partido y el frío invadió el estadio. Matosas se aleja con un saco gris, tan gris como su desempeño.
Primero fue tristeza, luego fue enojo, después solo el frío 4-0 en una noche para el olvido. Ojalá la directiva recuerde la humildad con que empezó a trabajar en tierras potosinas y deje la soberbia de lado y valore lo que aún puede rescatar.
Si Sosa se fue por faltarle al respeto a un directivo, Matosas se tiene que ir por faltarle al respeto a San Luis, cuatro derrotas seguidas y las que faltan.
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